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El Alma de México

nativosAlgunos proponen que el linaje de sus pobladores proviene de una tribu nahua que emigró del mítico Chicomoztoc ("en las siete cuevas"), punto de partida de los grupos nahuatlacas que poblaron el Anáhuac, actual Valle de México. Otros consideran que los purépechas o tarascos son un grupo procedente de tierras hoy sudamericanas; la mayoría de los investigadores afirma que su origen y su lengua siguen siendo un misterio. Su llegada a la cuenca lacustre del Estado está fechada entre 800 y 1.500 años A.C. Morelia, Pátzcuaro, Uruapan y Zitácuaro son las ciudades propiciatorias que impulsan al viajero a recorrer todas las direcciones de la rosa de los vientos michoacana para adentrarse en las 137 poblaciones y 17 enclaves playeros que es inevitable conocer. Caminar entre la urdimbre urbana y las callejuelas empedradas de los poblados aledaños es un encuentro con el deleite y la provocación del asombro, gracias a la variedad de una gastronomía apetitosa y a la profusión de monumentos virreinales, al encanto de una diversa arquitectura vernácula, a la sorpresa de sus museos y al estallido jubiloso que se manifiesta en las 367 fiestas populares que se celebran anualmente en territorio michoacano, significándose las fiestas patronales, la Semana Santa , y muy especialmente, el Día de Muertos, una de las más relevantes celebraciones del espíritu popular del país. En Michoacán la mirada se entrena para ver de otra manera, particularmente en la traza urbana de Morelia, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad y una de las urbes más armónicas e importantes de la Nueva España.

arquitecturaLas distintas modalidades de la arquitectura novohispana son una magnífica cátedra entorno al esplendor del virreinato y labran el prestigio de su belleza a cada paso con inquietantes malabarismos que asombran por la destreza de los cinceles que juguetearon con la cantera, material que le ha dado a la capital del estado de Michoacán, fundada en 1541, el nombre de Ciudad de las Canteras Rosas. Cerca de la ciudad se encuentran el lago de Cuitzeo, el centro ceremonial de Huandacareo (1200 años d.C.), Charo y Queréndaro; un poco más alejada Zinapécuaro, donde abundan las aguas termales. Rumbo a Pátzcuaro el paisaje enlaza plácidas poblaciones: Cointzio, Capula, Tiripetío, Cuanajo, Tupátaro, cuyo pequeño templo ostenta la techumbre artesonada más notable de Michoacán, y Tzurumútaro, donde está emplazado el tianguis artesanal. La región lacustre tiene su centro en Pátzcuaro ("Puerta del Cielo"), fundado en 1324 d.C., donde la Plaza Vasco de Quiroga es el núcleo que irradia en ascensos y descensos, casas de tejas rojas, aleros centenarios y fachadas blasonadas. Alrededor de la plaza todavía se yerguen con solidez antiguos mesones y casas de arriería. Deambular por los pueblos ribereños que circundan el lago es asomarse a la esencia de un mundo imaginario inagotable y a las zonas arqueológicas de Tzintzuntzan e Ihuatzio, donde se transita entre los vestigios insondables de la cultura purépecha.

cascadaEn las inmediaciones del lago se encuentra Quiroga, centro artesanal que goza de gran prestigio; aquí y en Pátzcuaro los artesanos trabajan en una veintena de modalidades, destacándose en alfarería, metalistería, orfebrería, tallado en madera, lapidaria, elaboración de textiles, artículos manufacturados con fibras vegetales y notables objetos decorados con la técnica precolombina del maque. La visita a las islas de Janitzio, Tecuena, Yunuén y Pacanda, así como los paseos a caballo por los bosques de Zirahuén o las travesías en lancha sobre las coloraciones cerúleas y cobalto de su lago son aventuras que requieren de un tiempo, como lo requieren los pueblos cercanos de Santa Clara del Cobre, Ario de Rosales, La Huacana, Tacámbaro y Puruarán. La zona arqueológica de Tingambato se encuentra a unos cuantos kilómetros de Uruapan, ciudad fundada en 1533 sobre una meseta rodeada de cerros y conocida como el Vergel de Michoacán, la Capital Mundial del Aguacate y "la verdadera cuna del maque". En ella, el viajero goza del nacimiento del río Cupatitzio en el Parque Nacional Eduardo Ruiz , único parque natural dentro de una ciudad. Diez kilómetros abajo el rio se descuelga desde cincuenta metros de altura en un exuberante espectáculo natural que tiene por nombre cascada La Tzararacua. Uruapan es punto de partida para dirigirse a la costa michoacana, predilecta por los amantes del surfing, pues en ella se encuentran las mejores playas del país para practicar este deporte. El puerto de Lázaro Cárdenas y la impactante cortina de la presa del Infiernillo ( 150 metros de altura) son punto de partida para deslizarse hasta Boca de Apiza, donde hay pez vela para la pesca deportiva.

El centro histórico de la región oriente es Zitácuaro, en ella se formó la Suprema Junta Nacional Americana, primera forma de Gobierno Independiente que orientó el nuevo cauce del país. Su actual importancia radica en ser el núcleo difusor para trasladarse, por un lado, a la Presa del Bosque, El Salto de Enandio, Tuzantla y Huetamo, por el otro, al centro ceremonial de San Felipe de los Alzati, a las antiguas poblaciones mineras de Angangueo y Tlalpujahua y a los Santuarios de la Mariposa Monarca , la mayor migración de lepidópteros que arriban a fines de octubre y emprenden el regreso a Estados Unidos y Canadá al iniciarse la primavera. En Contepec , Agua Blanca, San José Purúa, Jungapeo y Los Azufres abundan los balnearios termales y en Maravatío existe una tradicional botica del siglo XIX Las poblaciones de Tuxpan y Ciudad Hidalgo, las presas Pucuato, Sabaneta y Mata de Pinos, y la gruta de la Tziranda están emplazadas en una geografía seductora que alterna bosques de oyameles y paisajes nutricios donde abundan los árboles frutales. Así pues, el viajero descubrirá, a cada paso, que Michoacán es un relicario que, al abrirse pausadamente, nos obsequia el deslumbramiento de sus múltiples tesoros, incluyendo la gastronomía, que en estas latitudes sorprende por conservar algunos guisos de la cocina precortesiana.

cocinandoLa diversidad de la cocina michoacana se debe, en parte, a la mixtura de ingredientes autóctonos, europeos y asiáticos. El platillo más célebre del Estado es el pescado blanco de Pátzcuaro preparado al gusto. Le siguen los charalitos bien dorados, la sopa Tarasca , el caldo michi (de pescado con tunas agrias), las enchiladas morelianas (con una pieza de pollo frito, zanahorias y papas en vinagre) y el aporreadillo (cecina de res deshebrada rociada con un caldo ligeramente picante). Los antojitos más distintivos son las corundas, pequeños tamales triangulares que se acompañan de frijoles, carne de cerdo en salsa roja y crema; los uchepos son tamalitos de elote tierno servidos con atole; de la gran variedad de atoles se destacan el de pinole y el de "chaqueta", hecho con cáscara de cacao.

En Ario de Rosales hay que deleitarse con la extravagante Olla Podrida , hecha con aguamiel, carnes de cerdo, res y pollo, xoconoxtle (tuna agria), una variedad impresionante de verduras y especias, y chiles serrano y guajillo. En la Meseta Tarasca son inevitables el churipo (cocido de res en caldo de chile guajillo y verduras), el minguichi (salsa con queso) y las atápakuas (salsas espesas con queso y carne de res). Los dulces más famosos son los ates de Morelia, los chongos zamoranos y las nieves de pasta de Pátzcuaro. La charanda es el aperitivo por antonomasia.